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Sube la marea

Sube la marea, distorsiona mi visión de la realidad, la nausea se apodera de la carne, pájaros encerrados en mi cabeza, pretenden volar pero el muro es grueso y espeso. Luz solar penetra el agua he ilumina bellos corales de locura brillante, diamantes en bruto que me hacen especular, divagar en un mar de hilos sin fin, pero con principio, el principio atractivo y seductor de lo desconocido. Remueven las entrañas ondas magnéticas oscuras, cargadas con erotismo que violentan mi cuerpo, vibraron mis brazos las piernas descosidas frente a la luz hipnotizante de la colosal luna que se presenta sin aviso mientras enredado en promesas me distrae por unos instantes, efímeros y eternos recuerdos que se graban en un yelmo de batalla. Dame esa luz misteriosa, la deseo ahora que por el recuerdo anhelante hago estragos en mi cuerpo, la nausea se fue por la locura a lo desconocido, nuevo, cosas nuevas por aceptar y sabiduría por guardar. 

Cuarto vacío

Un cuarto vacío, peso menos que un hilo sin nombre, mi respiración llena la sala escalada en grises, meciéndome en el aire con pasmosa tranquilidad, tostadas con miel bajo el sol de primavera que levanta toda la casa, los ojos abiertos presenciando la inexorable eternidad, una sonrisa se escapa y se potencia a medida que el tiempo se va comiendo los segundos, las horas, los días. Es mi espacio, el rincón final de mí ser, no necesita decorado, no es una celda, puedo salir y sentir la lluvia en mi cara, mojar mi corazón y correr el maquillaje, mezclar las locuras que brotan de mis ojos con las gotas. Dentro de ningún sitio, no se haya ni muerte ni vida, locura quieta, ninguna hoja de hojalata, ningún acorde desafinado, el sonido del silencio se funde con mi éxtasis cósmico. Cierro los ojos aun habiéndolos atrancado conscientemente, veo una figura en medio de una habitación, las paredes se iluminan con recuerdos, no tiene ojos, la transición de sus gestos parece llevarle ambival...

Emocion Archivada 3

¿Puedo levantarte?, ¿es suficientemente tarde?... Quiero ver la belleza de tus ojos una vez más, suelta tus sueños, que vuelen alto, lejos tus deseos recónditos, camuflados en lo más hondo de tu piel, corriendo transitoriamente por tus venas, entorpeciendo tus emociones, sometiendo tus únicas y bellas cualidades ante tus debilidades.  Puedo mejorar  decías, sin saber por qué, ni para qué. Vergüenza por tener semejantes ojos, que evocan a la inspiración, musa a mis ojos del mundo que quiero improvisar, por unos segundos quiero tu aliento junto al mio, extrapolar nuestros cuerpos hasta el Olimpo, arte libre y natural que ni los Dioses podrán juzgar. La vergüenza se pierde, el miedo se evapora, gotas cargadas de sudor ardiente nacen y mueren en mi cuerpo, música en el silencio, el planeo de una hoja, atrás quedo la vida en el árbol, es momento de que las respuestas sin querer broten de la mente hasta posarse en el hombro, y a voluntad propia morderlas o alejarlas… Ven, ...

Mar de las emociones enfrascadas

Sírvete viejo amigo de mi humilde y anciana compañía, no soy un sabio, solo un ritualista de costumbres, salvando las apariencias entre nuestros deseos más ocultos con la gente que nos rodea y con el del espejo que saluda con oxidadas palabras sin querer, mirando al suelo lleno de escombros por remover y aprender a levantar peso sin morir aplastado, sacar músculo, sentir las lagrimas como el cemento y gravilla hasta volverse una estatua icónica representando recuerdos de grandeza, sueños rotos, actos a sangre caliente, corazonadas armadas con frías balas de cartón luminiscente… siempre cargado de flechas, el carcaj narciso. Este viejo está aun así feliz y lleno de vida, no aprendí mucho más, pero supe ponerlo en práctica. Puedes llamarme como quieras, solo recuerda que mi raza al igual que la tuya pasea, aquel que por las noches contempla la vida harmónicamente pasar ante sus ojos y los colores de la ciudad se reflejan en el… o la luna, que se pinta sobre un gran lago mostrándo...

Mackiafé

Allí estaba, sentado, solo en una esquina de la cafetería, leyendo a Kafka y de vez en cuando sorbiendo el café con leche con dos sobrecitos de sacarina. Apoyado en el respaldo del sillón de madera sobre un cojín, piernas cruzadas y la luz directa del ventanal a mi izquierda con un letrero pegado, ‘’Mackiafé’’. Era por la mañana, había tres personas sentadas independientemente en sus mesas, cada uno absorto como yo en sus cosas, aquel con traje verde caqui y pelo blanco leyendo el periódico, aquella chica pelirroja con su té verde mirando por la ventana viendo la gente pasar, apoyada la cabeza sobre su mano izquierda y la otra recostada sobre la mesa, y por último un joven delgado pero amplio de espaldas, nada mas sentarse, pidió una magdalena de chocolate y un batido de vainilla, luego de esto sacó de su bolso de cuero gastado una libreta con una bolígrafo adosada en la espiral de esta, lo sacó y mirando por la ventana reiteradas veces comenzó a escribir. Seguí leyendo al margen...

Emoción Archivada 2

No se lo que quiero, pero sé, como te quiero, y para mi eso es suficiente tranquilidad, conozco el fin, pero desconozco cuando será el comienzo de los acontecimientos, eventos amorosos, carne envuelta en un capullo que con el tiempo se abrirá para dar frutos a las abejas. Siento los vientos de cambio, y aun así pienso, dudo, si subirme o no, aceptar que soy yo el que toma la decisión, si dudo, no pasará nada, y mi amor poco a poco se irá despegando hasta que no quede más pegote que enganchar, diluido, por la sangre del desgarro que se hace cada vez que no actuó, no muevo, estático, cual junco clavado en el agua, veo el loto violeta pasar, esperando que el viento me empuje hacia él, hacia mi deseo, hacia mi agridulce e incierto paraje, la vida, tus labios, tu pecho, tus ojos, tus muslos, tu nariz, tu alegre baile despreocupado, sonrisa sanadora cual sutil caricia, besos calurosos en el invierno de mi asustadizo, respetuoso y valiente corazón, que flaquea cuando el sentimiento es mas f...

Reflexiones sobre el sexo

¿Cuánto poder puede cargar sobre si misma una palabra? ¿Es un gesto, una emoción? Cada palabra se entrelaza junto al contexto en el que se emite, y quien la recibe, mediante un proceso interno de pilares, la palabra se infiltra como una serpiente, esquivando trampas, y muy pocas veces llega al final, al núcleo, a su verdadero significado. Sexo, cuando se pronuncia esa palabra, el mundo se detiene y mira extrañado, se pregunta porqué sacar a la luz algo que reprimo, algo en lo que no participo abiertamente, solo es un acto de placer y listo, y mas que entender en si el concepto se suplanta por follar, garchar, echar un petardo, y demás conceptos que camuflan este núcleo, estas son las trampas, que evitan ver el sexo mas allá de una simple conjunción entre objetos sedientos de sexo desenfrenadamente violento, el verdadero erotismo se pierde tras este velo, solo se consigue el coito mediante la estimulación de los aparatos presionados, porque así se nos muestra en el porno, una ...