Ir al contenido principal

Emocion Archivada 3


¿Puedo levantarte?, ¿es suficientemente tarde?...

Quiero ver la belleza de tus ojos una vez más, suelta tus sueños, que vuelen alto, lejos tus deseos recónditos, camuflados en lo más hondo de tu piel, corriendo transitoriamente por tus venas, entorpeciendo tus emociones, sometiendo tus únicas y bellas cualidades ante tus debilidades. Puedo mejorar decías, sin saber por qué, ni para qué. Vergüenza por tener semejantes ojos, que evocan a la inspiración, musa a mis ojos del mundo que quiero improvisar, por unos segundos quiero tu aliento junto al mio, extrapolar nuestros cuerpos hasta el Olimpo, arte libre y natural que ni los Dioses podrán juzgar. La vergüenza se pierde, el miedo se evapora, gotas cargadas de sudor ardiente nacen y mueren en mi cuerpo, música en el silencio, el planeo de una hoja, atrás quedo la vida en el árbol, es momento de que las respuestas sin querer broten de la mente hasta posarse en el hombro, y a voluntad propia morderlas o alejarlas…

Ven, cuerpo emocionable y de palpitante furor, dame tu mano y volemos bajo el mar, atravesemos nubes sin temor a las profundidades ni las alturas, sin ellas la exaltación sería única de los peces de raros colores con alas y las gaviotas fosforito con aletas.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Pensamiento divagatorio I: ¿Dónde está el límite entre la realidad y la imaginación?

Supongamos primeramente que la imaginación interpreta el papel del loco, culturalmente entendido como aquel que dista de la normalidad establecida por esta, digamos que su comportamiento es anómalo, por comparación a la normalidad. Sus movimientos se dirigen hacia aquello que su mente crea sin cesar, por ejemplo, la celopatía que pueden poseer personas posesivas e incluso el considerarse juzgado antes incluso de abrir la boca, dicho de otro modo, se contrae en el miedo que gesta la imaginación, las imágenes de un futuro aún no realizado, mejor dicho, real. Pero por correlato vemos que no siempre la imaginación marcha sola con su delirio, sino que muchas de estas veces se basa o da certeza a aquello que se considera instinto, lo cual otorga notoriedad a aquello imaginado, por consiguiente podemos decir que la imaginación tiene recursos para hacer de ella una realidad, aunque ficticia, realidad. Seguido a esto, la imaginación influye también en, sino directamente, sobre la mism...

Sobre el interés: o por qué no sé para qué me he estado levantado este mes

Abro los ojos en mitad de la madrugada. Los ojos enrarecidos como de costumbre, no dan tregua. Los pensamientos tampoco. Agarro el móvil para comprobar si mi reloj interno está adelantado o atrasado. La luz de éste me ciega, me produce un escozor. Cae una lágrima. Las 6:07am. Lo apago y me vuelvo a acomodar sobre el cojín. Pensamientos no cesan de venir. Algo los motiva. Un piloto automático de goce. Un blablablá que no parece tener fin. Siento que ya está, ya me levanté, ya no hay vuelta atrás. Vuelvo a por el móvil y me pongo a mirar redes sociales. Pongo un podcast de una radio argentina. Dejo el móvil recostado a mi lado. La luz de la pantalla ilumina un poco del cuarto. Se filtra por la cortina una tímida luminiscencia matinal, cutre. Prefiero cerrar los ojos. Ahí va, un torrente de palabras con acento de casa corriendo como la pólvora hacia un lugar que no me interesa. Interludio hasta que vuelva a dormirme. Ojalá pueda. Ojalá pueda volver a no estar y no sentir la urgencia de ...

Dejadez Sexual (matadero pasivo)

Caben en la boca tantas palabras uno quiera cargarse. Van saliendo, una a una. Con sus respectivos espacios. En sus respectivos espacios. El pensamiento. Por ahí anda ordenando y generando algún salto de lucidez. De A a B y más allá, como Buzz Lightyear. Sinceramente, le dejé allí. Le solté una mentira que para mi era, verdaderamente, una mentira que ocultaba una verdad. No la diré, por favor. ¿Piensan que soy inteligente? Clamando una oportunidad de repente voy y la tengo en la peor de las circunstancias. Agarrar eso implica soltar el resto. Parece. Parece como si la espiral temporal en la que me muevo, especulata, fuera como ese juego de parque, si, el de las manillas. Para avanzar, es decir, llegar a la otra plataforma, tiene que pasar de una a otra aguantando todo tu peso, ya sea el de un camello, el de un león o un niño. Amor, ¿dónde estás? Te echo de menos. Saltamos desde un avión en marcha sobre un bosque en llamas para apagarnos en el tramo de caída. No sé de dónde ...