Ir al contenido principal

Cuarto vacío


Un cuarto vacío, peso menos que un hilo sin nombre, mi respiración llena la sala escalada en grises, meciéndome en el aire con pasmosa tranquilidad, tostadas con miel bajo el sol de primavera que levanta toda la casa, los ojos abiertos presenciando la inexorable eternidad, una sonrisa se escapa y se potencia a medida que el tiempo se va comiendo los segundos, las horas, los días.

Es mi espacio, el rincón final de mí ser, no necesita decorado, no es una celda, puedo salir y sentir la lluvia en mi cara, mojar mi corazón y correr el maquillaje, mezclar las locuras que brotan de mis ojos con las gotas. Dentro de ningún sitio, no se haya ni muerte ni vida, locura quieta, ninguna hoja de hojalata, ningún acorde desafinado, el sonido del silencio se funde con mi éxtasis cósmico.

Cierro los ojos aun habiéndolos atrancado conscientemente, veo una figura en medio de una habitación, las paredes se iluminan con recuerdos, no tiene ojos, la transición de sus gestos parece llevarle ambivalentemente a sitios conocidos y ávidos por conocer. Todo empieza a excitarse, las imágenes salen del fotograma, las emociones atraviesan cual flechas de ardiente hielo, hasta el blanco que se torna grisáceo. Tranquilo en medio de la habitación, quietud plácida, ya no pasa nada, sabe quien es y porqué sonríe. 

El puerto esta en calma, los barcos se mecen con el mar, no hace falta zarpar, de recursos y recuerdos están llenas las arcas, hacen que todo pase apaciblemente, como una inmensa piedra que amenazante fue lanzada, y con un simple movimiento esquiva,  cayendo a escasos centímetros, rozando el hombro. No como antes, que estando en frente, preso de locuras palpitantes, ni un ápice mi cuerpo se movió.

Avanzó con una sonrisa, nunca pensé que sería tan feliz sin nada por lo que luchar, sin nada por lo que preocuparse, nada más que un cuarto en la buhardilla de mi corazón, refugio etéreo, aléjame, distánciame de mis emociones, para poder verlas en su más bello carácter, naturaleza y furor… más tarde jugaré con ellas…

Comentarios

Entradas populares de este blog

renta básica I

resulta ser que no, no hubo fin. se puntualizaron algunas cosas pero, esa parcialidad, quedó inconclusa. hicieron lo que dijeron que harían, pero, en el féretro, nadie respiraba mientras el resto seguía mirando entre lágrimas. Fukuyama hecho del bar a la historia, esta, ‘Historia’, pero apareció otra vez, sentada junto a la barra esperando otra cerveza por ser servida. las paralelas que siguen las calles de una ciudad, cualquiera, son transitadas, cada día, por bastante, bastante gente. ¿vivimos en una sociedad o la sociedad vive en nosotros? salvando las distancias, parece que las diferencias ya están hechas, y huelen a lo mismo aunque parezcan otra cosa. se hace lo mismo. hay una especie de estigma del último, del mejor, del más allá, del sentido extrapolado y precioso, aquello asible con una interpretación paranoica y obsesiva sobre los hechos. no hay hechos, sino interpretaciones jodidamente chungas, enrevesadas, algo que tiene más de patología propia, de una asunción jodida de l...

el concepto y sus precariedades

tranquilamente el anquilosado espíritu halló una cueva a la que pudo llamar casa. tras el bombardeo de símbolos sus agujeros le hicieron sentir amenazado. la resistencia le empujó a la soledad y en con cierta concupiscencia encontró un refugio en la lectura de clásicos. era una lectura errática por diferentes gigantes. de T.S. Elliot saltó a Aristóteles, para acabar en las mariposas con olor a azufre de Cioran y el ánimo reticular ante la cabalgante tendencia nihilista de los tiempos modernos de la escritura de Nietzsche. había algunos que los lanzaba y no los leía. por distintas razones. dejó de leer a Neruda y a Borges. agarró a Freud y lo cambió por Lacan. y a este último lo abandonó cuando encontró un libro de Bukowski. pero, uno se pregunta, ¿de dónde saca esos libros? su padre, Juan, dejó una maleta antes de marcharse del país. viéndose el espíritu anquilosado en tremenda soledad recordó la de su padre y con coraje abrió la maleta. preguntas y más preguntas segura...

Pensamiento divagatorio I: ¿Dónde está el límite entre la realidad y la imaginación?

Supongamos primeramente que la imaginación interpreta el papel del loco, culturalmente entendido como aquel que dista de la normalidad establecida por esta, digamos que su comportamiento es anómalo, por comparación a la normalidad. Sus movimientos se dirigen hacia aquello que su mente crea sin cesar, por ejemplo, la celopatía que pueden poseer personas posesivas e incluso el considerarse juzgado antes incluso de abrir la boca, dicho de otro modo, se contrae en el miedo que gesta la imaginación, las imágenes de un futuro aún no realizado, mejor dicho, real. Pero por correlato vemos que no siempre la imaginación marcha sola con su delirio, sino que muchas de estas veces se basa o da certeza a aquello que se considera instinto, lo cual otorga notoriedad a aquello imaginado, por consiguiente podemos decir que la imaginación tiene recursos para hacer de ella una realidad, aunque ficticia, realidad. Seguido a esto, la imaginación influye también en, sino directamente, sobre la mism...