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Emoción Archivada 1


En un rincón de mi casa, veo las cortinas, tapando el exterior, no hace frió ni calor, y siento tu presencia en cada color. La radio suena, comenta tu vida, voces extrañas, conocidas, ajenas, rumores, que minan mi cuerpo, respuestas fisiológicas que no entiendo porque no acepto, por miedo a que se hagan mas grandes. Romperé tu radio, saltaré fuera, al balcón, pero seguiré escuchándola, en mi cabeza, imaginación intoxicada. Luego yo también tengo una vida, pero no puedo utilizar al resto por despecho, solo para intentar apaciguar el torbellino casual que apareció delante atrapándome, junto a mi mundo. Todo daba vueltas, a veces veía tus labios tan cerca que podía besarlos, pero me tiraban hacia atrás tus ojos cargados de tormentos, quiero calmarlos, para así poder besarlos, y simultáneamente tocar el suelo, acabar con la nausea, dolor de cabeza, desgarros que con caricias sanarán. No te disculpes conmigo por ser así, las disculpas son para ti, por marearte cual marinero en su primer viaje. Descansa sobre mi pecho, no hace falta que sonrías, ni que me ames, solo se tu quien descansa. Mi casa estará en el suelo,  la tuya también, los remolinos se transformaron en una bella casa, recogiste la madera, la pintura, y todo lo que no pudiste formar, mientras girabas y girabas sin rumbo, pensando que todo era cierto, y lo que decía la radio, también.

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